Shelaj Lejá

Shelaj Lejá “envía” El capítulo 13 del libro de números (Bamidvar) se recoge cómo el Eterno ordena a Moshé que envíe exploradores para certificar la bondad y la riqueza de la tierra que iban a recibir. Se recoge el número, el nombre y las tribus de los exploradores (todos hombres principales).

•  Es en esta porción, donde dan el informe de lo que han visto.

• Es en esta porción donde 10 desechan la idea de entrar a tomar posesión de la Tierra.

• Es en esta porción, donde se desprecia (una vez más) lo que el Eterno les dio.

No es algo nuevo, eso de desechar lo que el Eterno nos da: Lo llevamos haciendo muchos años: Somos maestros en desobedecer al Dío Cuando comes lo que no debes ¿qué crees que estás haciendo? Cuando no guardas el Shabbat ¿Qué crees que estás haciendo? Cuando no guardamos las fiestas del Eterno ¿cómo llamas a eso? Se llama despreciar. Cuando alguien enseña que la Torá no hay que guardarla: eso es peor que la rebelión de los exploradores. Porque el peor de los pecados, creedme, es desechar la Palabra del Dío. Que también, por supuesto, es desechar al mesías. El maligno (hasatan) lo ha hecho muy bien: ha hecho creer al ser humano, que los mandamientos del Eterno son una carga, que la Torá esclaviza y que guardarla es pecado. ¡Que astuto! Tiene un paralelismo con lo que ocurrió en este relato histórico: No es una opción entrar: la tierra es buena, pero los peligros son inasumibles. Ellos creyeron, dieron por hecho, por veraz, que el éxito dependía de ellos. No se trataba de fuerza física o de destreza militar, ni armamento y cantidad de soldados. ¡Sólo necesitaban tener clara una cosa!: Lo que ellos tenían, no lo tenía nadie. No les podía enfrentar nadie, porque el Eterno esta con ellos. ¿Podemos tener algo más grande? NO Ellos despreciaron la protección, la dirección, el regalo de la tierra, la revelación del Eterno, la Gloria del Eterno, desecharon a Moshé y la libertad que les otorgaba el Eterno. La defensa que hicieron Caleb y Yoshúe fue magnífica. Y el Eterno se manifestó en aquel acto de desprecio Despreciaron al Eterno, por no creer al Eterno. Es entonces cuando el Eterno plantea a Moshé destruir al Pueblo y de la descendencia de Moshé, levantar otro pueblo como hizo con Abraham. Si desechamos al Eterno y su Torá, hay consecuencias, no lo dudes. Aceptar al Eterno, es aceptar su Torá, porque no se puede agradar al Eterno sin su voluntad. Es cierto que ellos fueron sensatos a sus propios ojos: miraban por sus esposas, por sus hijos, por ellos mismos (son más fuertes que nosotros y además: gigantes) Desearon haber muerto en Egipto (no ser liberados) O en el desierto (no tomar posesión de la Tierra) Hoy en día, algunos hombres religiosos piensan que obedecer la Torá (la palabra del Eterno) es una carga terrible y que encadena y que esclaviza. ¡Pobres necios! Egipto no está ahora en el Nilo, sino en la mente de los religiosos. La Palabra del Eterno sigue siendo la misma y su objetivo el mismo y su santidad, la misma. Los que despreciaron al Eterno, no entraron en la tierra de Israel. Los que desechan su Torá no serán jamás contados como hijos del Eterno. La sabiduría del hombre es necedad. La prudencia del hombre es insensatez. La justicia del hombre es injusticia. Desechar al Eterno es ser desechados por él. El mayor regalo del Eterno, es conocer su voluntad, no hay nada más grande en este mundo. La desobediencia tiene consecuencias. Quiero dejar una cita para aquellos que se definen como cristianos. Entre los documentos que canonizó la Iglesia Católica en el concilio de Cartago, hay uno que denominaron 1ª carta de Juan…. Lean la cita de 1Jn. 1:5-2:6, y mediten.