Hay una frase irrebatible: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay cambio ni sombra de variación” Es decir: “del Eterno nos vienen sólo dones y regalos perfectos y es imposible que eso cambie” (paráfrasis/targum)

En la Porción de esta semana nos encontramos unos sucesos terribles. Podríamos calificarlos como parte de esa “gran colección de los grandes”:

Hay grandes revelaciones, grandes sermones, grandes tribulaciones, grandes rebeliones. Esta es una de las grandes rebeliones, la rebelión de Coraj (levita), Datán, Abirán y On de la tribu de Rubén. Y no solo ellos, sino les siguieron un ejército de 250 necios.

¿Cuál es el corazón de la rebelión?: quiero más.

Más poder, más riquezas, más dinero, más fama. Todo esto como objetos codiciables. Pero también esto tiene raíz propia: el egoísmo. El egoísta se tiene a sí mismo en el centro del universo. Por eso es imposible que el egocentrismo sea una opción para el judío.

El judío tiene como centro de su vida servir al Eterno, luego cuidar al hermano. Ya nos lo dijeron bien clarito:

«Maestro, ¿cuál es el principal mandamiento de la Ley? Él le respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos pende toda la Ley y los profetas»

Primero y únicamente el Eterno, luego en una igualdad de importancia, el prójimo y tú. Nunca el prójimo está por detrás de ti, sino en igualdad de importancia.

Por eso está claro que el egoísmo o egolatría no es una opción.

Por eso todos somos iguales y con los mismos derechos, a no ser que …

A no ser que el Eterno diga otra cosa, decida otra cosa o tenga un plan superior, como es el caso que nos ocupa: el Eterno escogió a Moshé y luego a Aarón como lugarteniente de su hermano Moshé. Pero siempre la necedad acecha: el necio nunca tiene suficiente. Nunca le es bastante, ese era el caso de Coraj y sus seguidores:

No fue una rebelión de los pobres, no fue un acto de demanda de justicia social, comida o derechos.

Fue un golpe mano por más poder.

Ya tenían mucho poder, pero querían más.

Querían autoridad, riquezas (tierra rica con viñedos y frutos) y no aceptaron las consecuencias de sus actos (el suceso de los exploradores).

No aprendieron lo básico:

*No infravalorar lo que el Dío nos da (16:9).

Siempre es mejor lo que el Eterno nos da, que lo que nosotros creemos mejor.

*Despreciar aquello que claramente es contrario al Eterno (16:13)

Nosotros estamos obligados a despreciar aquello que el Eterno detesta. Y esto es un principio muy importante. Los que salieron de Egipto añoraban la tierra de su cautiverio. No podemos echar de menos aquello de lo que el Eterno nos sacó. Doctrinas, prácticas, formas y valores de vida.

*Tener como excelsos los dones del Eterno (servicio en la Tienda de reunión, gobernar a los de su tribu o clan).

Si algo hemos de buscar con énfasis, es hacer de forma excelente lo que el Eterno nos demanda. Sea cual sea el trabajo que desarrolles. Y eso es algo también para nosotros: sea lo que sea que hagas, que refleje quién eres y a quién sirves. Nunca el servicio es a nosotros o nuestros intereses particulares.

*Hay una palabra que se repite una y otra vez en lo que sucedió: la murmuración.

Murmurar: lun o lin: quejarse obstinadamente, murmurar.

Nos habla de que no estamos conforme con lo que tenemos, que nunca nos es bastante, que siempre queremos más, que somos insaciables en nuestros deseos.

Y esto es porque estamos muy lejos de esa actitud de gratitud por lo recibido.

Este tipo de personas nunca dicen “gracias Adonay por tus dones” “gracias por mi familia”, “gracias por lo que haces en mi vida” “por el privilegio de ver tu bendición”

Todo es queja (de todo lo que rodea su vida).

Se quejan de su trabajo.

Se quejan de su familia.

Se quejan de su estado físico.

De su economía.

De la Torá.

Absolutamente de todo.

No se dan cuenta; pero son rebeldes al Eterno y no aman a su hermano. No se consideran igual, sino superior. Y eso es un terrible pecado.

¿Sabéis por qué el termino apropiado de un rabino es siervo? porque es el servidor de todos.

Si tienes hermanos, eres su servidor.

Si tienes familia; eres su servidor.

Si desarrollas una actividad o tienes dones: eres siervo.

Nunca jefe, nunca amo, nunca líder, nunca gobernante. Sólo eres el primero en responsabilidad, en trabajo, en esfuerzo, en sacrificio. El primero en ser criticado, el primero en ser despreciado.

Y si no hemos aprendido esto; es imposible que podamos agradar al Eterno.

El mesías es el gran siervo, como recoge Isaías 53. No olvides esto nunca. Tendemos a olvidar esto y nos gusta ordenar y dirigir, y ese no es nuestro don, no es nuestra dádiva del cielo. Lo más importante que podemos hacer en este mundo es servir, dejemos que el Eterno dirija nuestra vida y la vida de los demás.

No seamos como el estúpido de Koraj y sus secuaces.

Meditemos, hermanos, meditemos y encaucemos nuestras vidas.