La parashah de esta semana contiene un episodio muy importante. Es incuestionable que nuestros aciertos o errores están relacionados con nuestros hechos, con nuestras decisiones.

Sí, ya sé que, en este mundo hipócrita e inmoral nadie reconoce sus errores. A lo más, dimite, pero el beneficio ya se lo lleva. Con el Eterno, con su Torá, con este «camino», no ocurre de esta forma. Mucho se ha escrito del episodio de la «roca» (séla), y la verdad que no muy bueno.  Dejadme meditar sobre los tres actores (aunque sean conjunto):

Moshé y Aarón.

El pueblo.

La roca.

La roca: poco se puede decir de una roca:

En geología se le denomina roca a la asociación de uno o varios minerales, natural, inorgánica, heterogénea, de composición química variable, sin forma geométrica determinada, como resultado de un proceso geológico definido.  Las rocas están sometidas a continuos cambios por las acciones de los agentes geológicos, según un ciclo cerrado (el ciclo de las rocas), llamado ciclo litológico, en el cual intervienen incluso los seres vivos.

Las rocas están constituidas en general como mezclas heterogéneas de diversos materiales homogéneos y cristalinos, es decir, minerales. Las rocas poliminerálicas están formadas por granos o cristales de varias especies mineralógicas y las rocas monominerálicas están constituidas por granos o cristales de un mismo mineral. Las rocas suelen ser materiales duros, pero también pueden ser blandas, como ocurre en el caso de las rocas arcillosas o arenosas.

* Las rocas sufren cambios a consecuencias de factores externos: climatología y acciones de animales y el hombre.

Pero en el relato de lo que ha acontecido en el desierto de Zin, la región de Cades, es El Dío quien se constituye en el agente «litológico» (dador de vida y no degradador). Podemos extraer de aquí, que el Eterno puede hacer que lo que aparentemente es carente de vida, se transforme en sustentador de ella (como es el agua). Algo inhóspito, poco útil (sólo para cimientos como por ejemplo la muralla de Ávila), causante de heridas y raspaduras, se transforma en dador de vida. Y es que el Eterno lo cambia todo: lo muerto en vida, lo inútil en indispensable; el esclavo en libre y el noble en pastor y después, en Nasi del pueblo. Hace lo que quiere conforme a su «propósito perfecto».

Se les ha recriminado (a Moshé) que no tuviese fe: «por cuanto no creíste en mi» (20:12) «he’emantem»: de emuna: ser fiel. Moshé no fue fiel a lo que el Eterno le ordenó.

*»Que importante siempre ha sido esta cuestión».

El Tanaj está lleno de ejemplos de desobediencias del hombre, de enmiendas a la «totalidad o la parcialidad». De «ayuditas el Eterno». De doctrinas inventadas por conveniencia práctica. ¡Qué terrible expectativa de juicio!!

Pero observa, que no se trata de creerle, sino de obedecerle. Eso es lo que han traducido en algunas versiones:

«Confiasteis en mi» (clie).

«no creísteis en mi» (R-V 95).

«no haber creído en mi» (peshita).

«no me creísteis capaz» (Serafin d Ausejo).

Emuná: firmeza, fiel, fidelidad, leal. Femenino de Emun: establecido, confiable, confiabilidad, fiel, verdad, verdadero.

Por eso una persona que no se ciñe a la Palabra del Eterno, no es confiable para él. Podrá ser un líder carismático y seguirle cientos o miles, pero es sólo un «estafador religioso».

Fijémonos como empieza todo: «llegaron los hijos de Israel».

Es cierto que en el relato la piedra no se ciñe a su papel.

Es cierto que Moshé tampoco se ciñe a su papel.

Es cierto que el pueblo tampoco se ciñe a lo que se esperaba de él.

*No había agua y se amotinaron contra Moshé y Aarón. (Una vez más).

«Lú» (partícula condicional): ojalá (hubiéramos muerto). «Lu» se deriva de «Lo», negación. En este caso es negación de lo que el Eterno (a través de Moshé) ha hecho.

*Y ellos siguen protestando:

No hay simientes. No hay higueras. No hay viñas. No granados. Ni siquiera hay agua.

* Somos testigos de una rebelión, ¿por qué causa? Es una cuestión de prioridades.

No coincidían las prioridades del pueblo con las del Eterno. Y de forma análoga a la piedra (aunque esta está muerta y da vida) ellos debiendo dar vida, arrojan muerte por sus bocas.

Si nuestras prioridades no están encaminadas de forma correcta, jamás seremos bendecidos por el Eterno, será un fracaso. Nos puede ir bien (humanamente hablando), pero no tendremos el favor del Eterno.

Las prioridades son el factor fundamental: laboralmente, existencialmente, afectivamente, espiritualmente.

Si nuestras prioridades no cambian, la bendición no llega.

Algunos esperan que el Eterno se muestre con bendición, pero el que espera, es el Eterno, a que nosotros coloquemos nuestras prioridades en su orden.

Ciertamente el Eterno dío agua, pero quedaron llamadas para la eternidad «meribá» (rencilla). Curiosamente se traduce «hamorim» (de meri: muy rebelde, rebelión) los rebeldes; y meribá, rencilla. La rebelión es su significado. Rebelión del pueblo, rebelión de Moshé.

Cuidado, todo acto en contra de la voluntad del Eterno es rebelión.

«Sólo esta afirmación debería hacernos temblar».

Para finalizar: Si acomodamos nuestra prioridades (nuestra forma de vivir) a los designios del Eterno, todo nos irá mejor, pero sobre todo: Tendremos paz (esa shalom) que solicitamos cada shabbat.

Berajot.