Analizando la vida de José y las situaciones que vivió vemos que los hechos tienen consecuencias.  José y sus hermanos tenían una visión diferente de la vida y ante el conocimiento de las cosas, es decir, cuando ya descubren la situación. 

Si analizamos detenidamente la vida de José no fue solamente ‘’su historia’’ sino que fue el comienzo de la historia de Israel (Jacob), de su familia, de su descendencia. 

José era aquel que el Eterno había escogido, y los sueños que tuvo fueron una manifestación de su misericordia. Lo que lo hizo diferente ante el Eterno fue su actitud: la obediencia, eso, es lo que marca la diferencia.  José nunca fue igual que sus hermanos (que eran más bien impíos). 

Los hermanos de Iosef nunca fueron conscientes de la percepción de las cosas, pero podemos afirmar con seguridad que Iosef sí llegó a serlo,  porque reconoció:

‘’Por eso Elohim me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en esta tierra y para daros vida por medio de una gran liberación. Así que, no me enviasteis vosotros acá, sino Elohim. y Él me ha puesto como un padre a Faraón y señor de toda su casa y gobernador en toda la tierra de Egipto’’.

Sus hermanos se sintieron culpables de las consecuencias que habían tenido sus actos:

‘’Ahora pues, no entristezcáis ni os enojéis con vosotros mismos, por haberme vendido acá, pues para preservar la vida me envió Elohim delante de vosotros’’ (45:4)

El momento correcto de valorar nuestra vida es cuando se llega al final.  Mientras estamos caminando no podemos hacer una valoración de nuestra vida, ya que no tenemos esa capacidad. 

Aunque nuestra vida gira en torno al conocimiento, nuestro conocimiento es limitado, y solo podemos conocer una ínfima parte del Eterno, lo que Él  nos ha revelado. 

Jamás podemos evaluar nuestra vida por un hecho o una condición momentánea. Valorar nuestra vida por lo circunstancial es un error de necios. No es importante cómo nos vemos nosotros, sino cómo nos ve el Eterno. No son importantes nuestros planes sino los suyos.

Que Él nos dé sabiduría para coger el camino correcto, vivir en obediencia y hacer su voluntad.