parasha, judaismo, Shelaj Lejá

Shalom Estimados:

Muchas veces utilizamos el símil de caminar, como reflejo de nuestro vivir en la voluntad del Eterno. Como si nuestra vida fuera una marcha, un transitar por un camino con todos sus accidentes.

Cuando viajamos en coche nos encontramos con dos trazados muy peligrosos: las curvas cerradas y los cambios de rasante.

La diferencia de uno y otro, es que en la curva ves que la carretera se dobla de forma extrema, en el cambio de rasante el problema es que no ves la carretera.

Esos cambios son peligrosos porque no ves lo que viene a continuación. El desnivel te impide ver más allá, no sabes si hay curva después, un socavón, un animal en la carretera o un árbol caído. Si no conoces la carretera, debes reducir la velocidad, obligatoriamente.

La parashá de esta semana tiene alguna similitud, pero también alguna diferencia.

En ella encontramos ese “cambio de rasante” que hizo que desde ese momento, todo fuera diferente. Hablo de los doce exploradores (o espías).

¿Cuál fue su objetivo?:

         Observar la tierra y sus pobladores: El suelo, la tierra y las ciudades. Si era bueno o malo, fértil o estéril, abiertas o fortificadas. Los habitantes: fuertes o débiles, escasos o numerosos.

Incluso, si había árboles o estaba despoblado de ellos.

Se les ordena que se esfuercen en su misión y que traigan muestras de los frutos de esa tierra.

En definitiva: UN INFORME Y PRUEBAS DE LO OBSERVADO.

Tardaron 40 días en recopilar la información y este fue el informe:

  • La tierra es realmente buena, tierra de leche y miel (de dátiles), como prueba, llevaron una cepa de vid entre dos hombres, de lo hermosa y grande que era.
  • Pero quitaros de la cabeza que esa tierra pueda ser nuestra. No podemos vencer a esos pueblos, son más grandes y numerosos que nosotros. Son más fuertes que nosotros.

¡Este fue nuestro cambio de rasante! Nuestro punto de inflexión.

Las consecuencias de ese informe tan negativo y falto de visión, es que el pueblo  abandonó cualquier  confianza, que pudiera tener, en el Eterno. (Núm. 14:2)

El pueblo se reveló y:

– Se habló de matar a Moshé.

– Nombrar otro caudillo.

– Regresar a Egipto.

Como resultado de esto, la Gloria del Eterno se apartó del Pueblo.

         ¿Cuál fue el inicio de todo este episodio que ha tenido repercusión hasta el día de hoy?: El deseo desordenado del pueblo, que llevó a sembrar dudas y desconfianza en Adonay.

  • Confiar en nuestra sabiduría es una necedad.
  • Ningunear al Eterno es nuestro fracaso de vida.

Y alguno puede pensar: ¡pero si fue el Eterno quien ordenó la cuestión de los exploradores!

No dejes que la mala comprensión te lleve a creer lo incorrecto.

Vamos a leer Deut. 1:22-23.

“me pareció acertado”, pecó de inocencia, de exceso de confianza en un pueblo rebelde.

Ese fue el terrible error.  Adonay siempre debe ser nuestro referente de “las cosas bien hechas”.

Quizás no entiendas la mente del Eterno, ni sus razones, pero eso debe ser secundario. Te va la vida en ello.

Él debe ser nuestro guía en todas las cosas. Su palabra debe ser nuestro referente y estímulo. Y jamás puede ser sustituida por las tradiciones de los rabinos o maestros.

Y si alguna vez te dijeron que la Torá no está en vigor ahora, o que hay dos, no creas a los rebeldes a Adonay.

Su Palabra es fiel, eterna y la verdad.

En Él siempre hay verdad, en nosotros el error y el pecado.

Obedezcamos al Eterno y veremos su amor en nuestras vidas.

El mayor  referente del Mashiaj, fue la obediencia en amor al Padre.

Que así sea en nuestras vidas.

 

Mijael Sofer, PhD.