Shalom estimados:

La porción de esta semana contiene información importante sobre las personas que fueron un referente en nuestra historia.

Nos encontramos, en primer lugar a Sara, de quien la porción toma nombre. La matriarca nos deja y es sepultada por Abraham en la cueva que compró.  En segundo lugar podemos referirnos a Abraham. Ya en su avanzada vejez decide organizar el matrimonio de su hijo, pero es mucho más que eso. Fue escogido por Adonay como el  instructor y guía de su descendencia (18:19). Así pues, no podemos entender su toma de decisiones como una intromisión incorrecta en la vida de su hijo, sino como el ejercicio de la misión encomendada por el Eterno.

Otro de los personajes fundamentales en esta porción es Eliézer, el siervo de Abraham. Deducimos su nombre del momento en que Abran argumenta que no tiene hijo y le heredará su siervo (15:2). Su actitud, su entrega, fidelidad y espiritualidad, está fuera de toda duda. Un ejemplo a emular.

También encontramos a Labán, ya desde joven observamos su falsedad e interés desmedido por la posesión material.

No podemos olvidarnos de Rebeca, la matriarca de Israel, dispuesta a ser parte del pan del Eterno sin dudar. Y por último de Isaac. Pero la vida de Isaac es parte de la parashá siguientes.

Sobre lo que quería reflexionar es sobre los actores ocultos. Aquellos que se convierten en actores principales sin ser parte de la historia, me refiero a los traductores. Algunos de estos traductores nos han dejado en el texto, que cuando Rebeca ve a Isaac, este viene de meditar; otros que había salido al campo a “aliviarse”. ¡Qué desconcertante son los prejuicios de los hombres!. ¡Qué erudición tan necia la de algunos!.

La palabra que aparece en el texto es Shuaj, esa que en el versículo 63 del capítulo 24 se traduce como meditar o aliviarse en el campo, y que luego en al capítulo 25, verso 2, se traduce como el nombre de su hermanastro menor.

¿Era tan difícil ver que Isaac había salido con su hermano pequeño a pasear por el campo?, ¿Si no son capaces los teólogos de ver el elefante en la habitación,  podrán ver las sutilezas de las Escrituras?

Quiera el Eterno darnos hombres y mujeres con las características de Eliézer: fieles, rectos y temerosos a su palabra.

Que el estudio, la reflexión y el temor del Eterno sean una constante en nuestra vida.

Bendiciones para todos.

 

Rab. Mijael Sofer PhD.