parashá, judaismo, lej lejá

Shalom estimados

 

La semana pasada hablamos de Nóaj, está semana vamos a recapacitar, a analizar algo de la vida de Abrám. Lo vamos a analizar y veremos qué podemos sacar de provechoso para nuestra vida.

Si hemos leído la porción de esta semana, habremos visto  como Elohím llama a Abrám con un propósito, es decir: una misión, una comisión específica del Eterno para su vida (cap. 12:1).

* La da promesas de éxito (2).

* Y de respaldo y cualificación  (protección y bendición a la humanidad) (3).

Pero Abram ya había recibido dones de aparte de Adonay:

Una bella esposa, un sobrino (descendencia en el peor de los casos) y sociedad con la que iniciar ese proyecto de futuro (personas y posesiones).

Su misión era crear un mundo diferente (en esto encontramos un paralelismo con Nóaj).

Adonay confirmó a Abrám, cuando llegó a Siqem, su elección, y él construyó un altar en el árbol de Moré (encinar de Mamré).

** el texto dice: «vayaavor Avram bearetz ad maqom sejem ad ‘elon moré» Que se puede traducir perfectamente:

«Y atravesó Abram la tierra perpetua, inmediatamente tomo la condición de fuerte maestro».

Continuó hacia las montañas y se quedó a habitar entre Beth-el (casa de Elohim) y  vehaay (y la ruina).

Y es que el hombre está entre dos  decisiones, las dos opciones: obedecer o rebeldía.

No es muy claro el Texto, pero algo ocurrió en la vida de Abrám que le llevó a desplazarse de la montaña al desierto (Negev); de la frondosidad y riqueza a lo desolado y vacio.

De lo alto a lo bajo. Pasó de ser el maestro de referencia a ser la causa del pecado de Saray, de las plagas de Egipto (las primeras), de que todos se desviaran de la voluntad del Eterno, a vivir en el paganismo de Egipto.

Su alejamiento de las promesas, de la tierra, de la confianza en el Eterno, le llevó a tomar decisiones equivocadas que marcarían de forma dura, tanto su vida como la de los que estaban con él (Lot y sus hijas).

Es curioso descubrir más adelante en el relato de la vida de Abram, como antes de salir de Ur obliga a Saray a un pacto: allá donde vayamos, tú eres mi hermana y no mi esposa (para salvar su vida de forma cobarde).

¿Cómo pudo arreglar Abrám todo ese mal?

¿Cómo fue posible que pudiera salir de ese mundo de mentira, de paganismo y de vivir como un impío?

La respuesta está en el texto:

1.- Lo primero que hizo fue salir de Egipto.

2.- lo segundo fue identificar todo aquello que podía haber sido dañado: su mujer, Lot y todo aquello que tenía.

3.- regresaron al origen de todo: las promesas del Eterno, a la presencia del Eterno (el Altar).

4.-Invocó el nombre de Adonay.

Ciertamente, no estamos ausentes de pecado porque hayamos escuchado la voluntad del Dío.

No estamos vacunados contra la rebeldía ni la mentira, porque hayamos estudiado años Torá, o porque creamos que el Mashiaj haya venido,  (es así). Luchamos cada día por ser obedientes, fieles y leales. Pero no tenemos el antídoto contra el pecado que nos asedia. Si estamos vigilantes, atentos, en oración y bien adiestrados en quiénes somos, en lo que somos y para qué vivimos: resistiremos exitosamente (pero no sin lucha) contra el pecado, contra el maligno.

Pero si aun así caemos en pecado: Abrám nos ha señalizado un camino (Teshuvá).

Retorna, repara, recupera la relación con el Eterno.

!Que el mesías haya venido y muerto por nosotros, no nos da «carta blanca» para pecar sin «complejos»!

Vivamos de una manera íntegra y santa (nos lo demanda el Eterno).

Pero si caes, ya sabes la formula:

Teshuvá, y sabes que si te perdona y te ve sin pecado, es por los méritos del Mashiaj.

No lo olvides.

R. Mijael Sofer. PhD