parashá, judaismo, miketz

Shalom estimados

¿Sabéis qué es lo que nos ha pasado muchas veces?

No hemos visto la obra del Dío en nuestras vidas.

¿Sabes por qué?

Porque nos obsesionamos con lo que vemos (que es lo aparente), y la realidad no la vemos.

No la vemos porque sólo vemos con los ojos. Y la obra del Eterno también se ve, (lo que no ves): con los resultados de lo que Él hace.

No es lo que ves ahora lo importante, sino lo que verás más tarde (Quizás tardes años) y para eso necesitas paciencia, necesitas confiar en el Eterno (mucho más que en lo que percibes con tus ojos).

Desde lo recogido en el capítulo 37:14,  la  vida de José cambió, (despedida de su padre, Israel).

Aquellos 100 kilómetros que caminó para ver a sus hermanos (desde Hebrón a Dotan) fue mucho más que un trayecto en búsqueda de sus hermanos. Fue el encuentro con el plan del Eterno.

Un plan que se fue formando durante 13 años.

Trece años de esclavitud, de cárcel, de angustia y depresión (lo reconoce en el nombre de sus hijos). Trece años y en un momento todo cambia, lo cambia el Eterno con un sueño, con algo subjetivo e indescifrable. (41:14).

La hambruna fue decretada por Adonay para bendecir, restaurar, salvar, moldear y formar un pueblo. Pero antes de esto, fue formado un hombre excepcional, cambiando a un niño mimado.

De un muchachito consentido se formó un líder, un caudillo que salvaría a su familia y a todo un pueblo.

El precio de que seamos un pueblo para la gloria de Adonay, siempre ha sido altísimo.

Lo vemos con Senaquerib: perdió 185.000 soldados en una noche, por blasfemar a Adonay, por salvar a Jerusalem de su asedio.

La libertad de Kifa se cobró 16 soldados romanos.

La libertad de Israel de la esclavitud causó la exterminación del ejército egipcio.

Cientos de miles de asirios cayeron ante campesinos que defendían su fe y la obediencia al Eterno en la época de los macabeos.

Ahora dime:

¿Por qué temes?

¿Por qué nos angustiamos?

Los gigantes que ves, son las sombras de un enano.

Porque el poderoso de Israel es nuestro Elohim.

Estudiar Torá significa que el hombre intenta entrenar su mente para entender la perspectiva de Dios y para aprender a ver el mundo de esa manera. 

No olvides que el Dío sigue cuidando a su pueblo.

 

Shalom.

Rab.  Mijael Sofer PhD.