parashá, judaismo, vaieshev

Shalom estimados

La parashá de esta semana contiene varias historias de una trascendencia muy importante. Recoge, por ejemplo, la relación problemática de José con sus hermanos.  La relación problemática de Judá con Tamar (su nuera), y la relación problemática de José con aquella mujer depravada y promiscua que estaba casada con Potifar.

Tres historias que fueron parte importante de nuestro camino como pueblo.

Tres historias  en las que vemos reflejada la imprudencia de un muchacho de 17 años. También la injusticia de su hermano Judá al no cumplir la palabra dada a su nuera Tamar. Injusticia que la habría dejado sin marido, sin hijos y sin recursos. Vemos que la falta de palabra de Judá llevo a Tamar a tomar una decisión que estuvo a punto de costarle su vida.

Pero, aunque esta historia de Tamar es muy atrayente para comentar una doctrina muy importante del judaísmo rabínico actual: es judío el hijo de vientre judío, me quiero ceñir al texto que relata como José se resistió a aquella mujer indigna.

La razón de ello son dos expresiones que se repiten y que es la gran enseñanza central de esta Parashá: “Pero el Eterno estaba con José”.

¡Qué fácil es dejar que los ojos sean nuestro referente para analizar las cosas!, pero sería un gran error.

Ciertamente José percibía que en su vida la injusticia era la tónica general, así se lo refiere al Copero de Paró. Sólo le bastaba con recordar lo sucedido con sus hermanos, el viaje como esclavo con los ismaelitas, o el episodio con la pervertida de su “ama” para que la valoración de su contexto vivencial fuera negativa. Pero la realidad era otra.

Adonay estaba con José, estuvo con él cada día de su vida, cuidándolo, protegiéndolo, pero también creando el “hilo de salvación para su pueblo”, pero eso es otra historia que aun no hemos leído.

Lo cierto y patente, es que el Eterno cuida a su pueblo. Aunque ese cuidado no es gratis, requiere fidelidad, y José la practicaba.

Esta es la gran lección: ¿quieres que el Eterno te muestre su fidelidad? Entonces debes serle fiel tú a él, no lo olvides.

Shalom.

R/ Mijael Sofer PhD